Sin amor ... el vacío

Publicado por Efrén Morales a las 16:54 Relatos Ninguna Respuesta » Etiquetado en:
oct 192011

Si en Dios no hubiese amor, no tendríamos Dios.

Si en los humanos no hay amor no hay cristianos.

Un Dios sin amor sería un dominador, un juez con todas las bazas en sus manos.

Si en el hombre no hay amor acabará siendo,
en el mejor de los casos, un fiel cumplidor con un corazón petrificado.

El pecado no impide que se nos ame.

Pero nuestra falta de amor les impide a los demás recibir de nosotros lo mejor que podemos compartir con ellos. Y les va a resultar casi imposible sentirse queridos por Dios. (Joaquin G. de Dios)

Esto es lo fundamental. Sin esto, lo demás está vacío.

Un saludo

Jose Hermógenes

De pequeño jugaba (como todos) a mirar el cielo acostado de espaldas y ver pasar las nubes, buscando formas. Recuerdo inventar las mejores historias con mi primo en la azotea de su casa. Ambos encadenábamos un relato tras otro mientras las nubes se iban moviendo lentamente.

Ahora que soy un poco menos pequeño me he dado cuenta que no miro tanto al cielo como antes. Los únicos indicios que busco en las nubes son para intentar averigüar si va a llover o no.

Pero a veces es el cielo es el que me acaba sorprendiendo no esperando a que lo mire sino llamándome él la atención. Ayer lo hizo con esta ala perfectamente dibujada en el cielo, encima del Parque de La Granja (en Santa Cruz)

“¿Quieres que vuelva a aprender a volar?”, te dije

Imagen: Flickr Detrás del Espejo
God Wing.

God Wings

oct 162011

Veia esta mañana en Twitter este mensaje: “La felicidad: un derecho, una meta o un simple sueño?” Mi respuesta no fue ninguna de las tres: “un proceso“.

La felicidad como derecho conlleva necesariamente un estado de desigualdad. Tengo derecho a ser feliz y haré “lo que sea y como sea” por serlo. Pone el objeto de la felicidad en lo material Además, es irreal. La infelicidad es parte de la vida y no podemos evitarla. Pero sí aprender a gestionarla…

La felicidad como meta es una carrera de fondo cuyo fin nunca llega, postergado por un sucesión contínua de “seré feliz cuando …”

La felicidad como sueño es eso, un sueño, algo bonito pero que se queda ahi (como se dice mucho ahora) “en la nube” (in the cloud jejej)

No creo en la felicidad como derecho, ni siquiera como meta, ni en broma como sueño.
Creo en la felicidad como proceso. Sabiendo que hay dias buenos y malos, que las cosas no siempre nos irán bien ¡¡ y que no pasa nada !! Que en medio de todo eso ( no a pesar sino incluyendo todo eso) puedo estar bien conmigo mismo, con el mundo, con Dios, puedo a fin de cuentas ser feliz. No porque todo sea como yo haya pensado sino porque es algo en lo que voy trabajando.

El pintor disfruta ensimismado mientras hace su obra maestra. A veces comete algún fallo, no le ha salido esa mano como él quería, ese gesto, esa mirada, ese paisaje. Pero no deja de disfrutar por ello sino que pone manos a la obra y piensa, medita, rediseña su obra.

 

Había que hacer un trabajo muy importante y “Cada uno” estaba seguro de que “Alguien” lo haría.

Cualquiera” pudo haberlo hecho, pero “Ninguno” lo hizo. “Alguien” se disgustó por eso, ya que el trabajo era de “Cada uno”.

Cada uno” pensó que “Cualquiera” podría hacerlo, pero “Ninguno” se dio cuenta que “Cada uno” lo haría.

En conclusión, “Cada uno” culpó a “Alguien” cuando “Ninguno” hizo lo que “Cualquiera” podría haber hecho.

Te sientes identificado? Yo sí
Leido en Pensamiento Imaginactivo 

feb 182011

Para entrar al Cielo hay que tener en cuenta algunas nociones de matemáticas. Nuestros actos cuentan… aunque quizás no con el mismo valor que creemos que tienen.

En este relato que te enlazo, San Pedro saca la calculadora a un alma que acaba de llegar al Cielo. ¿Cuántos puntos necesitará para entrar y de dónde vendrán?

La solución la puedes leer en el blog de CPCR-Caldés, un grupo de relligiosas dedicadas a la evangelización de adultos a través de ejercicios espirituales

Click aqui para ir hasta su blog

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