Veia esta mañana en Twitter este mensaje: “La felicidad: un derecho, una meta o un simple sueño?” Mi respuesta no fue ninguna de las tres: “un proceso“.
La felicidad como derecho conlleva necesariamente un estado de desigualdad. Tengo derecho a ser feliz y haré “lo que sea y como sea” por serlo. Pone el objeto de la felicidad en lo material Además, es irreal. La infelicidad es parte de la vida y no podemos evitarla. Pero sí aprender a gestionarla…
La felicidad como meta es una carrera de fondo cuyo fin nunca llega, postergado por un sucesión contínua de “seré feliz cuando …”
La felicidad como sueño es eso, un sueño, algo bonito pero que se queda ahi (como se dice mucho ahora) “en la nube” (in the cloud jejej)
No creo en la felicidad como derecho, ni siquiera como meta, ni en broma como sueño.
Creo en la felicidad como proceso. Sabiendo que hay dias buenos y malos, que las cosas no siempre nos irán bien ¡¡ y que no pasa nada !! Que en medio de todo eso ( no a pesar sino incluyendo todo eso) puedo estar bien conmigo mismo, con el mundo, con Dios, puedo a fin de cuentas ser feliz. No porque todo sea como yo haya pensado sino porque es algo en lo que voy trabajando.
El pintor disfruta ensimismado mientras hace su obra maestra. A veces comete algún fallo, no le ha salido esa mano como él quería, ese gesto, esa mirada, ese paisaje. Pero no deja de disfrutar por ello sino que pone manos a la obra y piensa, medita, rediseña su obra.

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